"Días de radio" es una película que podríamos catalogar autobiográfica debido a las referencias que hace de la infancia de su autor, Woody Allen. Ambientada en los años 40, nos habla de la influencia de la Radio en los miembros de una familia judía de Nueva York, así como también muestra la vida llena de lujos de quienes hacían la radio en aquel entonces, centrando un paralelo entre la vida que sueñan los escuchas y las dificultades que los realizadores de la radio atraviesan para triunfar en el medio de comunicación.Quiero ejemplificar dicho paralelo mencionando dos personajes pertenecientes cada uno a un mundo diferente de la película; El primero es la tía Bea, cuyo único sueño es casarse, por lo que vive sus días escuchando canciones románticas en la radio, esperando encontrar el amor verdadero, sin embargo al final ninguna relación es afortunada.
Una de las escenas mas emotivas de la película es cuando Bea, luego de otro fracaso amoroso tiene una conversación con una de sus hermanas en la que ésta le dice: "¿no sabes que la idea de casarse por amor es muy reciente?", dicha idea del amor es la que Bea se ha formado gracias al tipo de programación que consume en radio; Allen nos habla de la capacidad del medio por hacernos creer su discurso, en este caso un discurso romántico e incluso revolucionario para la época, ya que la radio le ha permitido a Bea, soñar con algo a lo que sus hermanas han aprendido olvidar, "el amor".
El segundo personaje es Sally, una estrella de la Radio, que empezó trabajando en las lujosas fiestas a las que asistían los famosos del medio, enterándose así de muchos de sus secretos. Sally soñaba presentar un programa en Radio, pero nadie la tomaba en serio, por lo que decidió prepararse y aprovechar las historias que conocía de los famosos y conseguir el anhelado triunfo.
Sally hace evidente la distancia socioeconómica entre escuchas y realizadores en aquella época. Ella decidió intentar hacer parte de ese mundo onírico que escuchaba en la radio, Sin embargo, al estrellarse con la crudeza del medio, comprende que debe ser tan cruel como el resto y dar la pelea para lograr su objetivo.
El logro de Sally no se limita a haber aprendido a vocalizar y arreglar sus problemas de voz, sino a haberse convertido en una figura temida y codiciada por sus conocimientos de farándula, y haber sido capaz de devolver con chismes y comentarios ácidos cada desprecio y burla a sus sueños. Al final vemos que no olvida sus raíces (ni su verdadera voz), pero se las ingenia para sobrevivir en el mundo que ha elegido.
Bea y Sally son victimas de la radio, un medio que legitima las necesidades creadas en el auge del consumismo de una sociedad gringa ya recuperada de la crisis de 1929; El inconformismo de Bea podría terminar en una búsqueda incesante de la perfección; y la tenacidad de Sally podría hacer que olvide su verdadera personalidad y se pierda en ese mundo de lujos y falsedad.
Además de las similitudes anecdóticas, el impacto de la televisión actual se asemeja mucho a la radio que describe Woody Allen. El medio ofrece una gama de ofertas que cada uno escogerá acorde a sus necesidades, pero esa variedad ha sido previamente mediada y obedece a la estrategia aglutinadora del mercado, y a su afán por vincularnos a un grupo de consumo. Consumimos víveres, amor, sueños. Como Bea, consumimos romance, compramos regalos el día de los enamorados, dedicamos canciones a nuestra pareja; Como Sally consumismos éxito, cirugías plásticas, o cualquier cambio a nuestra personalidad, para terminar siendo otro logotipo de los productos que promociona el medio.
Al igual que Bea y Sally, parecemos estar obligados a pertenecer a un grupo de consumo, lo que deja en duda nuestra capacidad de decisión frente a influencias tan fuertes. Sin embargo, no es menos desolador su destino al del resto de personajes que conforman la película: de un lado la familia, que vive una existencia de sueños olvidados y resignaciones; o los locutores de radio, un grupo de estrellas falsas que el medio crea para ganar legitimidad, pero que tarde o temprano terminarán preguntándose si las futuras generaciones sabrán quienes fueron; Allen responde a esta pregunta al final de su película con una voz en off que cita: "Nunca olvidaré a ninguna de las voces que solíamos escuchar por radio, aunque a decir verdad, con el paso de cada noche vieja, esas voces parecen alejarse cada vez más y más".
pues la verdad me encanta la forma onirica como los locutores eran tratados...la verdad es q el paralelo q se muestra en la pelicula con nuestra realidad actual, Allen lo cuenta de una manera fantastica desde lo cotidiano
ResponderEliminarinteresante forma de comunicar las ideas a cerca de la influencia de los medios de comunicacion, solo varian los contestos años y epocas, excelente narrativa
ResponderEliminarkathia Quintana Fajardo
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